Isidro Alcívar es docente e investigador de la Extensión Pedernales de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. Ingeniero en Administración de Empresas Turística y Magister en Gestión de Empresas Turísticas. Sus líneas de investigación están orientadas principalmente en el turismo rural, no obstante, ha abarcado temáticas como la educación superior y dentro de esta la vinculación con la sociedad.
En su hoja de vida académica consta como autor y coautor de artículos científicos. También es autor del libro Realidades del turismo local (2018). Buenas prácticas en educación superior (2019), El comportamiento organizacional: compilación de buenas prácticas (2019) y Turismo y desarrollo rural. Realidades diversas y propuestas sostenibles desde América Latina (2020) son libros que ha coordinado en colaboración de otros investigadores.
Contactamos con él para conocer más de su labor investigativa y sobre todo saber qué estrategias y propuestas, desde la academia, se están planteando para mejorar el panorama turístico local, considerando que el tiempo de pandemia aún continúa.
En 2018 se publica su primer libro donde compila textos en torno al turismo. ¿Qué objetivo logró tras esta publicación?
Esta publicación fue el resultado de la compilación de varios artículos de opinión que trabajé entre 2017 y 2018, el trabajo tenía varios objetivos, desde ser un documento crítico en torno a cómo se desarrolla el turismo en nuestro medio, principalmente en Manta y Manabí, pero además de eso, también difundir las potencialidades de la provincia para la implementación de modelos de turismo no tradicionales, es el caso del turismo rural, comunitario y similares.
Al año siguiente compartía créditos en el libro El Comportamiento Organizacional: Compilación de buenas prácticas ¿Qué propósitos tenía esta publicación y cuál fue el alcance de la misma?
Este trabajo se desarrolló con estudiantes del 9no semestre de economía, facultad en la que fui profesor de reemplazo 2 años, desde lo académico se buscó difundir las investigaciones de los estudiantes, desarrolladas en algunas empresas de la ciudad, me atrevo a decir que tuvo un impacto significativo en los educandos, puesto que el libro fue presentado en un evento académico formal y varios de los autores presentaron ponencias de sus trabajos.
¿Cuál cree es su aporte investigativo respecto al área del turismo tanto urbano como rural? y en este contexto ¿Qué impacto han logrado sus artículos científicos en estos temas?
En el área urbana, se han presentado aportes para una mejor gestión del turismo, por ejemplo, que la Dirección de turismo del GAD cuente con una página web donde se encuentre información de la ciudad, cosa que no hay, o donde se puedan encontrar estadísticas sobre los quehaceres turísticos. Así mismo, motivar mayor inversión para el sector, y que exista consonancia entre el discurso político y la realidad turística del cantón.
En cuanto a lo rural, me atrevo a manifestar que el aporte que he perseguido con los trabajos presentados es cambiar el paradigma que ha sometido a la ruralidad por muchos años a la única figura de espectadores para que den el salto hacia la postura de actores, es decir, que la ruralidad esté en capacidad de administrar sus recursos para lograr un desarrollo turístico alejado de manos foráneas, que por lo general aprovechan estos escenarios y no dejan beneficios significativos.
Hablar de impacto se vuelve complejo, las propuestas existen, están dadas, es cuestión de decisión política para su aplicación, si hablamos de impacto académico, varios trabajos tienen al menos una cita o más.
Como investigador ¿Cuán importante es el trabajo en red con colegas de su área, tanto a nivel nacional como internacional?
El trabajo en red va a ser siempre importante, sobre todo porque abre una puerta inmensa para el intercambio de experiencias, y a raíz de estas se genera conocimiento replicable en los escenarios de donde son propios los distintos participantes.
En 2020 se publicó Turismo y desarrollo rural, libro coordinado por usted y donde participan investigadores de más de 5 países, en el mismo se tiene un enfoque en el turismo rural ¿Cuánto de lo argumentado, desde cada una de las experiencias de los investigadores, ha logrado replicarse en el contexto local o nacional y qué resultados ha tenido?
Turismo y desarrollo rural fue iniciativa que propuse por el año del turismo rural decretado por la Organización Mundial del Turismo (OMT), al momento me atrevo a decir que lo fundamentado por los colegas mexicanos se está replicando en cuanto a rutas turísticas gastronómicas y la potencialización de este componente en los quehaceres turísticos, mira Manabí, ya ha sido declarada su gastronomía como patrimonio nacional. También lo propuesto por las colegas argentinas, ellas proponían guianza turística fortalecida con Neuroturismo, es decir, que la construcción de la experiencia turística va más allá de lo visual, se busca aprovechar los demás sentidos, yo mismo como guía lo he estado replicando.
Finalmente, y desde el contexto pandémico que aún se vive ¿Cuál es el escenario del sector turístico en Ecuador y en especial en Manabí? ¿Qué estrategias y propuestas, desde la academia, se están planteando para mejorar el panorama?
La situación es muy compleja, varios expertos han comentado que volver a la normalidad tomaría al menos dos años. En Ecuador tenemos varios protocolos de bioseguridad para el desarrollo de actividades turísticas, sin embargo, entre lo bonito del texto y su aplicación correcta hay muchos vacíos. Lo ventajoso de Manabí y Ecuador es que contamos con varios escenarios naturales, ligados al turismo de salud y bienestar, que de acuerdo con las tendencias actuales son los destinos predilectos por los turistas que se atreven a viajar durante la crisis.




No hay comentarios.:
Publicar un comentario